¿Quiénes somos?
Somos JUMISMAC (Juventud Misionera Madre Cabrini), una estación de servicio y formación misionera enfocada principalmente en el trabajo con jóvenes, abarcando también a niños y adultos con un fuerte sentido de comunidad y entrega.
¿Ya nos conocías?
Juventud Misionera Madre Cabrini (JUMISMAC): una estación de servicio y formación misionera enfocada principalmente en el trabajo con jóvenes, que abarca también a niños y adultos con un fuerte sentido de comunidad y entrega.
Somos JUMISMAC (Juventud Misionera Madre Cabrini), una estación de servicio y formación misionera enfocada principalmente en el trabajo con jóvenes, abarcando también a niños y adultos con un fuerte sentido de comunidad y entrega.
Voces del grupo
Las palabras de los jóvenes cuentan mejor que cualquier folleto: así llegaron a la estación, qué les hizo quedarse y lo que esperan de su primera experiencia de misiones.
«Me rehusaba incluirme a un grupo juvenil, y ahora estoy en el grupo misionero.»
— Melany Benítez
«La verdad he querido aprender más de Dios, acercarme a él, conocerlo y también conocer mi fe.»
— Anyeli Páez
«Lo que hizo que me quedara fue el ambiente tan genuino de la comunidad, donde sentí que podía ser yo misma.»
— Yeisly Rosales
«Me gustó tanto la experiencia que me quedé.»
— Alison Seijas
«Ustedes van a ser como esas estrellas brillantes en la vida de aquellos que no han conocido a Jesús.»
— Agatha Valero
«De las cosas que más me han gustado, ha sido el compañerismo.»
— Daniel Hernández
Cada joven tiene su propia historia: cómo llegó, qué encontró y lo que se lleva de su primera misión. Estas son sus palabras.
«Me rehusaba incluirme a un grupo juvenil, y ahora estoy en el grupo misionero.»
¡Hola! Soy Melany Benítez y contaré cómo llegué a la estación. Estaba en la parroquia Niño Jesús y Madre Cabrini con algunos de mis familiares; de la nada me comienzan unos mareos raros y salgo a tomar aire. Ahí me consigo a Agatha, quien ahora es mi repetidora; yo estaba buscando un lugar donde hicieran retiros, específicamente «El llamado de Samuel» (lo buscaba solo por moda). Veo a Agatha y dije: «Esta niña tiene pinta de estar en un grupo juvenil»; la saludé y le pregunté por eso. Ella me dijo que sí tenían un grupo, pero se llamaban MISIONEROS, y yo dije: vale, esto no era lo que estaba buscando exactamente, pero es algo parecido, decía yo en ese entonces. Me hizo la invitación a «Un a solas con Dios»; yo no quería ir, pero me entró la curiosidad de cómo funcionaba todo esto.
Luego de todo, me quedé en el grupo juvenil. No conecté como quería en «Un a solas con Dios», pero seguí acercándome al grupo por la misma curiosidad. Luego llegó la actividad de «Un regalo en Navidad» y desde ahí me quedé, porque me gustaba lo que hacían y quería aprender más de ellos y de la fe.
Pasaron los meses y a finales del 2024 me dicen que me voy de misiones, y yo dije: ¿de misiones, qué es eso?, ¿para dónde voy a ir?, ¿voy a estar bien? Me explicaron todo detalladamente y me fui a mi primer año de misión, que fue en Caucagua: una experiencia maravillosa, muy linda, y ahí me encontré con Dios, hablé con él lo que nunca había querido tocar y temas que no quería sacar a la luz. Di gracias por llegar al grupo, porque si no hubiera sido así, no hubiera podido vivir esa experiencia.
Actualmente he avanzado mucho gracias a las formaciones que he recibido y a las experiencias que viví. Soy coordinadora del área de comunicación en el grupo y, gracias a todo esto, me he acercado más a Dios, que fue el primer objetivo desde el primer día.
«La verdad he querido aprender más de Dios, acercarme a él, conocerlo y también conocer mi fe.»
¡Hola! Mi nombre es Anyeli Páez y soy una nueva integrante de la estación. Llegué al grupo gracias a Agatha, ya que la había conocido previamente y ella me invitó a unirme; yo, gustosa, lo acepté. Fui aprendiendo sobre lo que era la estación, compartiendo con los chicos que ya eran integrantes y hablando sobre Dios.
¿Qué fue lo que me hizo quedarme? La verdad he querido aprender más de Dios, acercarme a él, conocerlo y también conocer mi fe, y me siento muy cómoda de estar dentro de la estación.
¿Actualmente qué es lo que más me gusta de la estación? Las personas que he podido conocer y lo que me han ido enseñando.
¿Qué es lo que esperas aprender para tu primera experiencia de misiones? El tamaño de mi fe.
«Sentí que podía ser yo misma y crecer espiritualmente.»
¡Hola! Mi nombre es Yeisly Rosales y soy una nueva integrante de la estación. Llegué al grupo gracias a Agatha y Melany, quienes me invitaron a ser parte de esta comunidad; por ellas me animé a dar el paso, asistir a las reuniones e integrarme. Lo que hizo que me quedara fue que me encantó todo lo que hacían, la forma en que servían y el ambiente tan genuino de la comunidad, donde sentí que podía ser yo misma y crecer espiritualmente.
Actualmente me gusta todo de la estación: desde el compañerismo y la adoración hasta cada una de las actividades que realizamos en el día a día.
Para mi primera experiencia de misiones espero aprender de todo un poco, especialmente a salir de mi zona de confort, servir a las personas con humildad, transmitir el mensaje de forma práctica y trabajar en unidad con el equipo ante cualquier reto.
«Me gustó tanto la experiencia que me quedé.»
¡Hola! Mi nombre es Alison Seijas y llegué al grupo misionero a los 12 años, mientras hacía la primera comunión y la confirmación. En ese tiempo nos invitaron a un campamento de Semana Santa y decidí ir. Al principio no conocía a nadie, pero poco a poco me fui adaptando; me gustó tanto la experiencia que me quedé.
Ese primer año fuimos de misión a varios lugares: visitamos ancianatos, compartimos con unas monjitas, llevamos donaciones a los hospitales y realizamos la visita a los siete templos. Siempre terminábamos cansados, pero muy felices.
Actualmente en el grupo somos menos, pero aun así sigue siendo muy bonito ser misionero. Este año (2026) hemos enfocado nuestro apoyo en ayudar en diferentes lugares, preparando comida para los más necesitados y llevando donaciones de ropa.
Una de las cosas que más me gustan actualmente de la estación es que somos más unidos, algo que antes nos costaba, pero decidimos trabajar y hemos tenido como resultado una verdadera familia.
«Ustedes van a ser como esas estrellas brillantes en la vida de aquellos que no han conocido a Jesús.»
¡Hola! Mi nombre es Agatha Valero y soy una de las fundadoras de nuestra estación. Mi servicio empezó mucho antes de que el grupo fuera conformado como lo conocemos hoy, pero en esta oportunidad nos vamos al año 2022, cuando realmente nace nuestro grupo.
Fue el primer año de misiones. Cada uno de nosotros, antes de ir de misiones, recibe una formación (algo que todavía se mantiene hasta la actualidad). En esa oportunidad me quedaron grabadas las palabras del Padre Emilio: un día en la noche, cuando estábamos todos tirados en el piso del colegio parroquial, durante la reflexión nos dijo: «Miren al cielo, ustedes van a ser como esas estrellas brillantes en la vida de aquellos que no han conocido a Jesús».
En general creo que el primer año de misiones puede ser el más complicado, la mejor experiencia que puedes tener o una mezcla de ambas. En mi caso fue una mezcla de ambas cosas: a una edad tan temprana y con una fe no del todo madura se te hace complicado llevar a cabo algunas partes de tu servicio; es algo completamente normal. La fe se fortalece tanto con las experiencias que vamos construyendo a lo largo de este camino y, sobre todo, de la mano de una buena formación, la cual te dará aquellas herramientas que te van haciendo falta en tu caminar. También Dios te va a poner en tu camino personas que te van a enseñar.
En mi caso aprendí de los salesianos que fueron conmigo de misiones en el 2023, los cuales me enseñaron algunas cosas que actualmente uso mucho con los chicos de la estación.
La función de nuestra estación, a pesar de que la principal es la misión, creo que abarca muchas cosas que los jóvenes necesitamos. Los grupos juveniles crecen y se transforman a la par que sus miembros. En general es lo que más me gusta de la estación: ver a cada uno de los chicos madurar en su fe, corregirse entre ellos mismos y ayudarse; pero, sobre todo, lo que más me gusta de toda la estación es ver cuánta disposición tienen los jóvenes en su servicio.
Es sorprendente escuchar a los CENTINELAS pedir ir de misiones con nosotros a las comunidades, porque tienen ya un deseo en el corazón de mostrar su camino con Dios y de compartirlo con el resto de niños, jóvenes y adultos de las comunidades. Pero también es fascinante escuchar a jóvenes de 13 a 17 años contestar cada vez que sale la pregunta «¿a dónde quieren ir de misiones?»: «a donde me toque ir, es que el Señor me está pidiendo algo ahí». Lo dicen con tanta emoción que, cuando los ves dentro de las comunidades, te das cuenta de que no importa la comunidad a donde los envíen, sino el deseo del corazón de servir sin descanso.
Actualmente soy la repetidora, un trabajo que el Señor ha puesto en mis manos, de la mano del deseo de los chicos. Nunca digo que es fácil, la verdad. Dios da las herramientas más actualizadas, pero depende únicamente de nosotros tomar el manual y aprender a usarlas. Creo rotundamente que, más que lo que ellos pueden aprender de mí, yo aprendo de ellos. Ojalá la alegría siempre sea, como nos decía el difunto Papa Francisco, misionera.
«De las cosas que más me han gustado, ha sido el compañerismo.»
¡Hola! Mi nombre es Daniel Hernández y soy nuevo integrante de la estación. Llegué al grupo misionero por invitación y de verdad sentí el llamado a servir.
De las cosas que más me han gustado de pertenecer a la estación ha sido el compañerismo y la solidaridad de mis compañeros, y el hecho de ayudar y servir al prójimo.
Para mi primer año de misiones espero aprender muchísimo, fortalecer mi fe y ayudar a cambiar vidas.
Servicio y salida
Actualmente nuestra estación va de misiones durante la Semana Santa. Este es el mapa de nuestras zonas y de las comunidades que acompañamos.
Es aquí donde tenemos una de nuestras dos zonas de misiones, en el sector La Peica, donde nos podrás encontrar en la colina, en la Fundación San Francisco de Asís.
Nuestra otra zona de misiones se encuentra en Santa Lucía, en El Nogal, donde está la Capilla La Santísima Trinidad (donde también tenemos una extensión de nuestra estación juvenil).
Después de vivir su primera experiencia de misiones, un grupo de jóvenes de Santa Lucía sintió el deseo de seguir caminando. Así nació la extensión de la estación en su comunidad, donde la Capilla La Santísima Trinidad nos abre sus puertas. En 2025 fueron de misión Oriana Guzmán, Andrea Laprea, Camila Reyes, Heilyn Blanco, Joshua Herrera y Jhoiner Torrealbas.
Conocer su experienciaEs aquí donde nos encontramos en nuestra constante misión. Para quienes no saben dónde encontrarnos: estamos todos los domingos en nuestra Parroquia Niño Jesús y Madre Cabrini, en Pérez Bonalde-Catia.
Nuestra estación cuenta con diferentes ramas: CENTINELAS, JOVENMISIÓN y FAMILIA MISIONERA. Siempre tenemos un espacio para todo aquel que tenga un deseo de servir.
Además de las misiones de Semana Santa, durante el año realizamos encuentros que nos ayudan a crecer como comunidad:
Más allá del grupo
Conoce un poco sobre la experiencia del primer año de misiones de nuestros chicos de Santa Lucía.
Durante esta temporada misionera tuvimos la gracia de poder acompañar a 6 jóvenes extraordinarios de Santa Lucía en su primera experiencia de misiones. Estas misiones las dedicamos a la formación y el acompañamiento de los jóvenes que fueron con nosotros y al seguimiento de la comunidad. Adicional a los jóvenes de Santa Lucía, llevamos a 4 chicos de nuestra estación de misiones por primera vez.
Esta Semana Santa posiblemente ha sido la más movida que hemos tenido desde que hacemos misiones, ya que antes, cada vez que iba un joven nuevo de misiones, iba aprendiendo a la marcha; esto es algo que en su totalidad ha cambiado. Ese año los chicos no solo fueron a la misión, sino que también recibieron todos los días un tema formativo distinto, el cual tendrían que aplicar durante la jornada. Ya no era solo un joven que necesitaba ser acompañado, escuchado, formado y que necesitara vivir la experiencia que Jesús estaba colocando en su corazón: eran ahora 10 chicos que lo necesitaban. Ese mismo año nos dimos cuenta de la importancia de tener temas formativos que nos ayudaran en nuestra jornada del día.
Los jóvenes pudieron ver temas como: la fraternidad, ¿qué es ser misionero y cómo puedo ser uno?, la evangelización, entre otros.
La respuesta es bastante simple, aunque muchas veces queramos darle más vueltas de las necesarias: simplemente escúchalos. Escuchar a los jóvenes es nuestra fuente principal para poder acompañarlos; a veces también escucharlos es simplemente acompañarlos en el silencio, sin la necesidad de tener una conversión completa. Los jóvenes solo necesitan saber que alguien los va a escuchar en cualquier momento.
Les puedo asegurar que nuestros jóvenes fueron los primeros pioneros que harían el cambio más distinguido en la forma en que solíamos hacer misiones. Uno de los aspectos más notorios del cambio fue la integración de los chicos de Santa Lucía; otro de nuestros cambios fue la formación: antes no veíamos formación durante la Semana Santa.
La formación sin duda ha sido el pilar más fuerte que se tiene que integrar dentro de nuestros grupos juveniles, porque una fe sin fundamentos se puede desmoronar y solo podemos tener la certeza de nuestra fe si nos formamos en ella. Esta fue nuestra primera extensión, y a las cosas buenas Dios les da las herramientas necesarias para que puedan dar frutos. Los frutos de nuestra estación son visibles en cada uno de nuestros jóvenes. La alegría y servir de misiones desde nuestra juventud es algo que todos deberían vivir por lo menos una vez en sus vidas.
«Quería descubrir cómo era toda esta experiencia.»
¡Hola! Mi nombre es Jhioner Torrealba y soy miembro de la extensión de Santa Lucía. Desde un principio quise ser misionero porque siempre he sido muy curioso. Llegué a ver algunos videos de los chicos y me nació el deseo de ver cómo era la experiencia.
Cuando fui de misiones por primera vez me gustó muchísimo. Antes de salir me sentía muy emocionado porque era mi primera vez y quería descubrir cómo era toda esta experiencia.
En el camino de esta primera experiencia aprendí un montón. Antes me costaba hablar, pero ahora, gracias a las misiones, aprendí a soltarme un poco más y a salir de mi zona de confort: ahora me gusta hablar mucho con los niños, compartir con ellos y hablarles sobre Dios. También he aprendido cómo guiar a las personas a rezar y a convivir con la gente de la comunidad.
Lo que más me gustó fue hacer las dinámicas con la comunidad, conocer personas nuevas y poder transmitir el mensaje del amor de Dios. Sin duda todas estas experiencias me servirán muchísimo para el futuro, especialmente para poder liderar las actividades, conversar con los jóvenes y seguir compartiendo la palabra de Dios.
Para otros grupos
Recordamos de antemano que cada experiencia dentro de grupos juveniles es distinta y no todos los métodos suelen funcionar para todos los grupos; esto es simplemente parte de nuestra experiencia, que nos ha ayudado a crecer y puede ayudarte a fomentar algún hábito o enseñanza en tu grupo.
«Las ideas son negociables, la fraternidad no.»
— Papa Francisco, Fratelli Tutti (2020)
La frase resume con precisión el corazón del pensamiento social del Papa Francisco, especialmente desarrollado en su encíclica Fratelli Tutti (2020). Para Francisco, la fraternidad no es un sentimiento romántico ni una opción decorativa, sino un imperativo ético y político.
1. La fraternidad como fundamento, no como accesorio. En el mundo actual solemos poner nuestras ideologías o intereses económicos por encima de las personas. El Papa Francisco propone invertir esa lógica: antes que ser ciudadanos de un país, miembros de un partido o seguidores de una religión, somos hermanos. Puedes negociar un contrato, una ley o una estrategia política, pero no puedes negociar la dignidad del otro ni su derecho a existir y ser respetado.
2. El diálogo: donde las ideas se encuentran. Si las ideas son negociables, el método para esa negociación es el diálogo persistente. Francisco distingue entre el relativismo («todo da igual», falso diálogo), el pensamiento único («solo mi idea vale», fanatismo) y la cultura del encuentro: reconocer que el otro tiene una parte de la verdad que yo no veo. Negociar ideas no es rendirse, es construir un «poliedro» donde cada parte conserva su valor pero forma un todo común.
3. La amistad social y el bien común. El Papa introduce el concepto de amistad social, que es la fraternidad aplicada a la ciudad: la fraternidad no es solo con «los míos» (mi familia, mi partido); si se cierra en un grupo, se convierte en una asociación de intereses. Una fraternidad que no es universal es falsa. El termómetro de la fraternidad es cómo tratamos al que no tiene nada que ofrecernos a cambio (el migrante, el pobre, el anciano).
4. La parábola del Buen Samaritano. Francisco utilizó esta figura bíblica para ilustrar que la fraternidad es una decisión práctica. Ante el herido en el camino, las ideas (la ley religiosa, el estatus social) quedaron en segundo plano. Lo único «no negociable» fue el auxilio al hermano sufriente.
| Dimensión | Enfoque de Francisco |
|---|---|
| Política | No es una lucha por el poder, sino una forma de caridad social. |
| Economía | Debe estar al servicio de la persona, no del mercado especulativo. |
| Religión | Debe ser un puente de paz, nunca una excusa para la violencia. |
Vamos a conocer a alguien cuya historia es impresionante pero mucho menos mencionada en los grupos juveniles: la Venerable Montse Grases.
Montse fue una chica española de Barcelona, alegre y deportista, que vivió una vida ordinaria de manera extraordinaria. Le gustaba el baloncesto, el tenis, la música y salir con sus amigos. A los 16 años le diagnosticaron un cáncer de hueso en la pierna, una enfermedad muy dolorosa. Su «secreto» fue que decidió que no perdería la sonrisa ni la alegría, transformando su enfermedad en una aventura de amor que afrontó con una madurez espiritual asombrosa.
Su santidad no se basó en hechos espectaculares, sino en su alegría constante a pesar del sufrimiento. Decidió no quejarse para no hacer sufrir a los demás y transformó su enfermedad en una oportunidad para acercarse a Dios y animar a sus amigos. Murió a los 17 años en Barcelona el 26 de marzo de 1959, con fama de santidad, dejando un testimonio de que se puede ser santo siendo un joven común que sabe sonreír incluso en las dificultades más grandes.
Esta dinámica está inspirada en la vida de Montse Grases y busca que los jóvenes descubran que la alegría no depende de las circunstancias, sino de la actitud con la que las afrontamos.
Objetivo: aprender a encontrar a Dios en las cosas ordinarias y a mantener la actitud positiva incluso cuando las cosas «duelen» o salen mal.
Materiales:
Estación 1 — El deporte de la voluntad. Cada joven recibe un reto sencillo (mantener una pelota en el aire, hacer malabares, aguantar el equilibrio) y debe intentarlo sin quejarse aunque falle. Lección: la alegría también se entrena; no depende de que todo salga bien, sino de seguir intentándolo con buena cara.
Estación 2 — El baile de la unidad. En parejas o en grupo, los jóvenes deben coordinarse para bailar al mismo ritmo sin pisarse. Lección: la alegría se multiplica cuando se comparte y cuando aprendemos a mirar por el otro.
Estación 3 — La sonrisa inquebrantable. Con los ojos vendados, un compañero guía al otro por un recorrido mientras el grupo intenta hacerle reír o distraerlo. Lección: confiar y sonreír incluso cuando no controlamos lo que pasa a nuestro alrededor.
Estación 4 — Caminar con sentido. El grupo debe llegar juntos a una meta llevando una carga que se van turnando. Lección: nadie se queda atrás; acompañar al otro en el cansancio es también una forma de alegría.
Reflexión final: «A veces me cuesta, pero trato de estar siempre alegre» (Montse Grases). Podemos terminar rezando juntos y pidiendo al Señor que nos enseñe a sonreír como ella.
En resumen, «El Secreto de la Alegría» no es solo un juego: es una forma de entrenar el corazón para vivir la fraternidad en lo cotidiano, tal como Montse lo hizo en su propia vida.
Habla con nosotros
¿Quieres participar en alguna actividad o acompañarnos en una misión? Escríbenos: siempre hay un espacio para quien tiene deseo de servir.
Escríbenos y con gusto te contamos cómo sumarte al grupo:
Nos encontramos todos los domingos en la Parroquia Niño Jesús y Madre Cabrini, en Pérez Bonalde-Catia, Caracas.
Nuestra estación tiene espacio para niños y jóvenes en sus distintas ramas —CENTINELAS, JOVENMISIÓN y FAMILIA MISIONERA— y para las familias que quieran acompañar la misión desde la oración y el servicio.
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